Agosto 2010 | Mes para Proclamar el Milagro
“...inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos,...” 2 Tes. 2:9
Ciertamente que la existencia de señales y prodigios en nuestro medio sigue siendo una realidad. Sin embargo, no todo milagro es incuestionablemente una manifestación de Dios. Entonces, ¿Cómo discernir cuál es cuál?
Pablo advierte a la iglesia que el “inicuo cuya venida es conforme a la actividad de Satanás” vendrá “con todo poder y señales y prodigios mentirosos”. Una de las características de esta figura, impulsada por el mismo Satanás, es que engañará al pueblo con los milagros que realice. Debemos estar en guardia ante cualquiera, sin importar lo extraordinario de sus señales, para discernir si se glorifica a sí mismo. Las tres palabras que el Nuevo Testamento utiliza para milagro están presentes en este versículo. Dunamis se refiere al ejercicio de un poder sobrenatural, semeion se refiere a un hecho o evento portentoso que tiene un profundo significado, y teras identifica algo extraordinario que causa asombro. El hombre inicuo, que algunos eruditos identifican como el Anticristo, aparecerá en el escenario del mundo para “oponerse y exaltarse sobre todo lo que se llama dios o es objeto de culto, de manera que se sienta en el templo de Dios, presentándose como si fuera Dios” (2:4).
Muchos cristianos creen que los milagros cesaron al final de la era apostólica. Si esto fuera así, todos los milagros posteriores a esa época han sido falsos: ni uno solo lo ha realizado Dios. Un creciente número de personas en la Iglesia, sin embargo reconocen que los milagros continúan ocurriendo hoy. No obstante, ¿cómo logramos distinguir los milagros legítimos de aquellos que son obra del “inicuo”?. Existen al menos cinco evidencias bíblicas de un milagro legítimo:
(1) Glorifica a Dios… Los milagros siempre señalan que Dios se encuentra activo en nuestro mundo. La principal evidencia de cualquier examen es esta: ¿quién recibe la gloria? (2) Su fuente es honrada… Jesús advirtió que en los últimos días se levantarían «falsos cristos y falsos profetas, y mostrarán grandes señales y prodigios, para así engañar, de ser posible, aún a los escogidos» (Mt 24.24). (3) Es confirmado por el Espíritu… Según la enseñanza de Pablo uno de los dones del Espíritu es “discernir espíritus” (1Co 12.10), una habilidad que el poder de Dios concede a una persona para distinguir entre un espíritu verdadero y uno falso. (4) Puede ser externamente verificado. En una ocasión Jesús sanó a diez leprosos y les dio instrucciones: “Id y mostraos a los sacerdotes” (Lc 17.14). (5) Edifica a la Iglesia…Tanto la enseñanza como los milagros, la exposi-ción de la Palabra y las obras, el trabajo en conjunto, son actividades vitales para la edificación y extensión de la Iglesia.
Considere el ejemplo del evangelista Felipe: “Y las multitudes unánimes prestaban atención a lo que Felipe decía, al oír y ver las señales que hacía” (Hch 8.6). Así también debe ser hoy: Nuestras palabras y obras, producidas por el Espíritu (sean o no milagrosas) deben trabajar en preciosa armonía para la proclamación del evangelio.
Rev. Samuel Torres
Pastor General, ICMNV
E-mail: pastor@ipnuevavida.com
