Consagrándonos Plenamente a Nuestro Dios

Enero 2013 | Consagrándonos a Dios

“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios...” Romanos 12:1

Amados es imposible andar con Cristo si no somos “nacidos de nuevo” (Jn. 4:13-14; 7:38, 39). Pero aunque seamos “nacidos de Dios”, si no estamos “consagrados o entregados” a él, tampoco podemos andar con él, al 100%, ni disfrutar nuestra comunión con él. (He.4:1-2). ¡Consagrémonos plenamente a nuestro Dios para hacer su voluntad y caminar con Él!

La Palabra nos hace evaluar nuestra actitud acerca de Dios y lo que nos rodea; Es un llamado o exhortación exclusiva para creyentes, pues dice “así que hermanos”. El inconverso no puede vivir para Dios, pues está separado de él (Ro. 3:23) La exhortación es “os ruego”, parakaleo – es una apelación o exhortación a actuar. Este verbo se usó en el vocabulario militar para exhortar o llamar a los soldados para entrar en combate. Es un llamado motivado por las “misericordias” de Dios, las cuales son las compasiones y piedades que Dios ha dado a los creyentes para su salvación. Las misericordias de Dios en este contexto se registran desde 1:1 hasta 11:35 de este libro.

Las misericordias de Dios son la motivación del creyente para consagrarse verdaderamente. Para consagrarnos a Dios tenemos que entender el contenido de la exhortación de modo que primero se nos pide una presentación de nosotros a Dios. Se presenta el todo de nuestro ser a Dios, pero el vehículo es el cuerpo. Es individual y personal porque dice “vuestro” (Ro. 6:12-13). Este sacrificio es vivo. Es una ofrenda viviente, no muerta como los animales del A.T. Este sacrificio es santo. Es el de una persona apartada para Dios. Este sacrificio es agradable a Dios. Esta ofrenda a Dios le satisface y le complace (Ef. 5:1-2)

Los creyentes deben tener un deseo intenso de agradar a Dios con amor, devoción, adoración y santidad, y de ofrecer el cuerpo a su servicio. Esta adoración comienza en el corazón del individuo y se manifiesta de forma natural en actos externos. Este acto se llama dedicación, y es cuando un creyente impulsado por las misericordias de Dios le entrega voluntariamente a Dios todo su ser para que él lo use a su manera. (Ef. 2:10; Tit. 2:14)

¡Comencemos el año en una entrega total y no parcial al Dios que nos ha hecho tanto bien y veremos su bendición sobre nuestras vidas y familias como nunca antes!

Rev. Samuel Torres
Pastor General, ICMNV
E-mail: pastor@ipnuevavida.com

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