Para Que Todos Sean Uno

Abril 2012 | Mes de Unidad Espiritual

“...para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno, para que el mundo crea que tu me enviaste” (S. Juan 17:21)

La ultima oración de Jesús por sus discípulos demuestra los mas profundos deseos y anhelos del Señor por sus seguidores, tanto entonces como ahora. Jesucristo mencionó el deseo ferviente de que sus discípulos fueran uno así como Él y el Padre son Uno. Ésta sería la prueba que el mundo necesitaba para convencerse de que Jesucristo es el enviado de Dios. De manera que, la unidad de sus seguidores sería la clave esencial en la extensión del reino de Dios y la base de esta unidad perfecta indiscutiblemente lo es el amor de Dios (Juan 17: 21-23).

"Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste... que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado" (Juan 17: 21-23).

La oración de Jesucristo constituye uno de los más grandes desafíos que sólo la iglesia de Jesucristo puede responder. Como parte del Cuerpo de Cristo, cada creyente debemos trabajar para que se haga realidad esta plegaria. Pese a esto, resulta penoso observar a algunos que llamándose cristianos y en lugar de procurar la unidad del Cuerpo de Cristo, pronuncian juicios de condenación contra aquellos que no comparten sus mismos puntos ideales/doctrinales. ¡Qué fácil resulta para algunos proferir juicios de maldición contra los hombres y mujeres que al igual que ellos llevan en sí la imagen y semejanza de Dios! “¡Amémonos de corazón y no de labios y oídos...! ”

Amados, la unidad por la que oró Jesús no era organizacional, sino más bien una unidad espiritual basada en permanecer en Cristo; en conocer y experimentar el amor del Padre; en separarse del mundo; en santificarse por medio de la verdad... Cristo vino a establecer su reino espiritual en medio de la humanidad. Un reino cuyo principio se basa en la fe y en el amor a Jesucristo y en el respeto por todos los seres creados. Es una unidad espiritual de corazón, propósito, mente y voluntad en los que están plenamente dedicados a Cristo, a la Palabra y a la santidad.

Nada ni nadie puede proveer armonía perfecta sino Cristo Jesús. Es en Él, que todas las cosas deben estar unidas pues ha recibido el poder y la autoridad del reino de Dios. Todo principado y autoridad le rinde pleitesía, y su nombre es sobre todo nombre en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra. Su reino es sempiterno y todas las cosas han sido sometidas bajo sus pies.

Recuerde:

¡Una Iglesia unida jamás será vencida!

Rev. Samuel Torres
Pastor General, ICMNV
E-mail: pastor@ipnuevavida.com

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